El sapo que cae del cielo, el sapo excavador mexicano

Los anfibios son uno de los grupos más amenazados en el mundo, en la actualidad sus poblaciones están sufriendo un declive sin precedentes en toda su historia en el planeta. En México tenemos una gran diversidad de especies y por desgracia, muy pocas son conocidas, incluso aquellas que son carismáticas como el sapo borracho (Rhinophrynus dorsalis), que en algunas regiones del país como en la frontera de México-Guatemala tienen la creencia que «caen del cielo«. Esto se debe a que en las épocas de lluvias e inundaciones es el período en donde podemos encontrarlos con más frecuencia, ya que salen en busca de charcas para poder reproducirse. 

¿Cuáles son los riesgos y amenazas?

Todos los anfibios del mundo están seriamente amenazados y en peligro de desaparecer, su situación es grave y tristemente se le ha dado poca difusión por parte de las autoridades. Por lo que las organizaciones, instituciones científicas y los ciudadanos cumplen un papel fundamental para salvar a estos animales. Sus principales amenazas son la contaminación, el cambio climático, la destrucción de sus hábitats, la introducción de especies invasoras en ecosistemas nativos y recientemente, se sabe que se están enfrentando a una enfermedad devastadora llamada quitridiomicosis, causada por un hongo que se propaga por el agua y que desaparecido a 30 especies.

¿Cómo ayudar en su conservación?

1. Planta muchas plantas y riégalas, seguramente se convertirán en hogares perfectos para estos animales.

2. Reduce y evite el uso de agroquímicos como insecticidas, herbicidas y productos similares.

3. No contamines los cuerpos de agua como estanques, aguadas, cenotes, etc. Son el hogar de estos y otros animales.

4. Participa e involúcrate en las actividades de conservación de estos animales.

5. Informa y educa a más personas acerca de la importancia de los anfibios.

6. Si te encuentras con uno, evita manipularlos con las manos sin limpiar o que puedan tener productos como repelentes y cremas.

7. No liberes especies exóticas o que no sean propias de la región, pueden convertirse en depredadores y reservorios de enfermedades.